Durante años, con el corazón en la mano, los venezolanos nos hemos hecho una misma pregunta: ¿Por qué nos pasa lo que nos pasa? ¿Qué ha fallado en este hermoso país? La respuesta no es complicada ni necesita rodeos técnicos. El culpable de este caos es un solo modelo que se ha quedado anclado en el pasado: el Estado centralizado y todopoderoso. Ese que concentra todo el poder, el dinero y las decisiones en la persona que ocupa la silla presidencial, olvidándose de que Venezuela es mucho más que su capital.
Este modelo de estado del centralismo del poder a ultranza ha fracasado en todo el hilo histórico de la vida republicana porque ha creado una federación de mentira, en la cual las regiones y los municipios dependen de lo que les envíen “desde arriba”. Además, nos acostumbro a vivir de una economía petrolera que solo produce renta, sin incentivar el trabajo real ni la propiedad de la gente. En pocas palabras, que una sola persona o un grupito tome todas las decisiones bajo un poder ilimitado no funciona y solo trae corrupción y pobreza.
La crisis que hoy vivimos no es solo de números; nos ha golpeado en la ética, en lo social y en lo político. Nos ha fracturado como sociedad. Y como nadie quiere rendirse ante propuestas excluyentes, necesitamos una solución de raíz. Aquí es donde aparece el Proyecto Estado Federal de Poder Descentralizado “Somos Todos”. Esto no es el típico proyecto político que busca cambiar a un presidente por otro para que sigan haciendo lo mismo. ¡No! Este planteamiento busca cambiar la estructura del país para que las cosas realmente funcionen.
¿Qué proponemos exactamente? Primero, insistir en elecciones libres y democráticas, aferrados a la Constitución para acceder al poder por la vía correcta. Y segundo, abrir un Gran Debate Nacional que involucre a cada rincón del país. Necesitamos que todos consideremos y consensuemos este proyecto refundacional para que volvamos a reencontrarnos y a vivir en paz.
La propuesta se apoya en debatir sobre doce ejes temáticos fundamentales repartidos en cuatro grandes áreas: Estado, Familia, Territorio y Economía. ¿De qué hablamos cuando mencionamos descentralizar? De autonomía regional, de municipios fuertes para que cada alcaldía resuelva los problemas de su gente sin solicitar recursos “arriba”. De rescatar la ética y la confianza en el ciudadano, de garantizar seguridad jurídica, el derecho al trabajo y a la propiedad privada.
Pero además, el proyecto se enfoca en algo vital: una educación regionalizada de calidad para el desarrollo de las fortalezas regionales y un sistema de salud integral para todos. Queremos ciudades con viviendas dignas, unas Fuerzas Armadas institucionalizadas al servicio de la patria y una Venezuela que juegue duro en el contexto del mundo globalizado, siendo productiva, evolutiva, innovadora y por tanto competitiva
Para lograr esta transformación, hay que perderle el miedo a la palabra descentralización. Es necesario recordar lo que bien decía Lord Acton: “el poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”. Si mantenemos todo el poder de forma ilimitada y en el mismo lugar, el resultado será siempre el mismo desastre. El poder debe limitarse y distribuirse, no concentrarse: ese es el verdadero secreto de una democracia sana.
Esta no es una idea nueva ni inventada; es la esencia de nuestra propia historia republicana. Ya el Libertador Simón Bolívar, en su famosa carta al General Francisco de Paula Santander en 1826, nos daba la clave del éxito cuando escribió:
“En una palabra, mi querido general, yo no conozco más partido de salud, que el de devolver al pueblo su soberanía primitiva para que rehaga su pacto social… es eminentemente popular, y, por lo mismo, muy propio de una república eminentemente democrática.”
Bolívar lo tenía clarísimo: ante el mal, hay que acudir a la fuente de las leyes, al pueblo mismo. Hoy, esa soberanía nos exige romper con el centralismo asfixiante que nos ha traído hasta esta caótica situación.
Los venezolanos merecemos una Venezuela productiva, evolutiva y sostenible. El Proyecto Estado Federal de Poder Descentralizado “Somos Todos” es el camino para devolverle el protagonismo a las regiones, a los municipios y a cada uno de nosotros. Vamos a debatir, a construir consensos y a refundar juntos la República genuinamente descentralizada, democrática y en paz que tanto anhelamos.
¡El momento de reemplazar el modelo de estado fallido de nuestra historia tradicional … ha llegado!
