La política de “máxima presión”, inaugurada por el Señor Donald Trump en su primera administración (2017-2021) y reforzada en extremo en la segunda (iniciada en enero pasado), ha sido, en la práctica, una expropiación de patrimonio público venezolano ejecutada desde la Casa Blanca y tribunales estadunidenses.
Desde su regreso a la presidencia en 2025, Trump ha colocado a Venezuela en el centro de una estrategia geopolítica que combina energía, narcotráfico y seguridad hemisférica. Desde el 3 de enero, Trump pretender «imponer de manera absolutamente irracional un supuesto bloqueo militar naval a Venezuela con el objetivo de robarse las riquezas que pertenecen a nuestra patria». «En sus redes sociales, asume que el petróleo, tierras y riquezas mineras de Venezuela son de su propiedad. Y en consecuencia, Venezuela debe entregarle todas sus riquezas de inmediato», añadió.
Citgo Petroleum, filial de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en Estados Unidos, posee tres grandes refinerías en Lake Charles (Luisiana), Corpus Christi (Texas) y Lemont (Illinois), con una capacidad conjunta de aproximadamente 807 mil barriles diarios, lo que la ubica entre los cinco mayores refinadores independientes de Estados Unidos. En términos de red comercial, se calcula que hay 4 mil 408 estaciones Citgo en territorio estadunidense (datos de 2024 del Energy Analytics Institute), es decir, miles de puntos de venta de combustible que originalmente generaban flujo de caja para Caracas.
Desde 2019, Citgo quedó de facto bajo control de una junta ad hoc reconocida por Washington como parte del Plan Guaidó, que pretendía desconocer al gobierno legítimo de Maduro y provocar un cambio de régimen, y su sustitución con Juan Guaidó como “presidente” lo que impidió al Estado venezolano ejercer sus derechos sobre la empresa. Recientemente, un tribunal de Delaware autorizó la “venta forzosa” de Citgo, decisión denunciada por el gobierno venezolano como un remate coercitivo de un activo estratégico valorado en miles de millones de dólares.
Además de Citgo, una parte sustantiva de los activos financieros de Venezuela quedaron congelados en bancos y organismos internacionales bajo el paraguas de las sanciones.
La publicación Los números del bloqueo, elaborada por el Observatorio Venezolano Antibloqueo (OVA), perteneciente a la vicepresidencia del país, habla de alrededor de 22 mil millones de dólares en activos bloqueados, incluidos cerca de 5 mil millones en Derechos Especiales de Giro del Fondo Monetario Internacional y unas 31 toneladas de oro retenidas en el Banco de Inglaterra, valoradas en aproximadamente dos mil millones de dólares.
Existen acusaciones sobre intervenciones extranjeras, incluyendo operaciones encubiertas atribuidas a la CIA durante la presidencia del Señor Donald Trump, aunque no hay pruebas concluyentes de robos directos por parte de Trump.
Aunque sus políticas hacia Venezuela se centran en presión económica y apoyo a Delcy a algunos seudos opositores, pero estas acciones son objeto de debate político, no de delito personal. El contexto es complejo y debe analizarse con rigor histórico y legal.
Señor Donald Trump: así estamos en toda Venezuela mientras usted, actuando como delincuente, nos saquea y roba nuestras riquezas. PÚBLICAMENTE, y de la forma más bocazas posible, usted jacta del negocio que hace con sus compañeros del interinato—esos que usted mismo colocó con el único interés de que le permitan llevárselo todo—.
La medida que representa una escalada significativa en la campaña de presión de Washington contra Venezuela, en su premura por apoderarse de los recursos energéticos del país; ha bloqueado total y completo de todo el negocio del petróleo que entra y sale de Venezuela», dijo Trump.
Dice de palabra que a Venezuela, la legítima dueña, le quedará un porcentaje de las ganancias. Sin embargo, en el papel la realidad es otra: no se menciona a Venezuela para nada, a menos que sea para consumar su negocio fraudulento.
Venezuela continúa siendo uno de los países con las reservas de petróleo más grandes del mundo. Bajo la nueva administración de Trump, para Estados Unidos el petróleo venezolano no solo se considera un recurso económico, sino también una palanca estratégica.
Usted, Donald Trump, y su banda criminal compuesta por cómplices propios y foráneos, son unos seres malnacidos. Pagarán por todos y cada uno de sus crímenes.
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