• Vie. Oct 23rd, 2026

Venezuela batalla hacia la transición democrática bajo la opresión de Donald Trump

Donald Trump no le ha dado ningún apoyo frontal a la oposición venezolana. Foto Getty Images

El futuro del país no puede pasar de la anhelada liberación del yugo dictatorial del chavismo encarnado ahora por Delcy y la tutela de Trump, vulneradora del Derecho Internacional y sin contar con los venezolanos

El presidente Trump dice que Venezuela no está lista para unas elecciones, pero está equivocado y en su lugar se ha enfocado en apoderarse del petróleo; y saquear al país; junto al secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quienes solo han estado impulsando conversaciones entre bandos enfrentados, engañando a la gente; mientras que Delcy y su combo ganan tiempo…

En los últimos meses, el gobierno de Venezuela ha liberado a cientos de prisioneros políticos, restaurado el acceso a algunos sitios web de medios bloqueados y propuesto cambios solo cosméticos a la represiva ley contra el odio del país. Sin embargo, aún no existen acuerdos sobre cuándo podría haber elecciones, que es lo que quiere la gente y seria en definitiva la gran solución.

Venezuela enfrenta un complejo proceso de transición democrática bajo presión internacional, especialmente de EE. UU., que cuestiona su preparación para elecciones libres; pero es solo para llenarse con los recursos de la patria. Nos guste o no, aquí hay una intervención, por lo que las decisiones que se toman en Venezuela son controladas por la potencia que interviene en el país y esto determina lo que se hace y lo que no.

Entre los principales cuestionamientos se señala que este proceso significa una grave pérdida de soberanía para Venezuela, cuyo gobierno ya no controla el uso de los fondos generados por la venta del petróleo, mientras que la actual Asamblea Nacional está aprobando leyes que parecen a la medida de los deseos de Washington.

Washington ha impulsado cambios en la legislación petrolera y minera de Venezuela de cara a favorecer la inversión privada en esos sectores, mientras explora opciones para recuperar el sistema eléctrico venezolano, factor imprescindible para que haya una recuperación económica en el país.

Además, ha ido levantando sanciones y abriendo camino para la paulatina reincorporación de Venezuela a programas y organizaciones internacionales de los que había quedado marginada. Sin embargo, Delcy Rodríguez y su élite que gobierna Venezuela, tratan de evitar a toda costa correr la misma suerte de Maduro. Es cierto que no ha habido nuevas intervenciones, pero la capacidad para hacerlo está allí, y todo el mundo está consciente de que podría ocurrir en cualquier momento.

También se apunta a la falta de transparencia pues, por ejemplo, EE.UU. no informa a los venezolanos sobre cuánto dinero se ha recaudado ni cuál es el uso que se está dando a esos recursos. El chavismo se está jugando su sobrevivencia y si la sobrevivencia implica el doblarse para no partirse, como dicen muchos por allí, pues eso es lo que está haciendo.

Esas críticas son formuladas desde sectores de la oposición, del chavismo e independientes, pero curiosamente nunca proceden de boca de los principales funcionarios del gobierno ni de los mayores líderes de la oposición.

Y es que EE.UU. parece haberse convertido en actor bisagra: de Washington depende que el chavismo pueda permanecer más tiempo en el gobierno; de Washington depende que se avance en la transición democrática que durante años ha buscado la oposición.

El presidente Trump priorizó el control del petróleo venezolano sobre la democracia, lo que generó tensiones; esta comprometiendo el futuro y el de EEUU y hasta de los millones de Venezolanos. Sin embargo, el secretario de Estado Marco Rubio ha promovido diálogos entre facciones opositoras y el gobierno, buscando una salida negociada; que solo beneficia a ellos y no al pueblo, que ha sufrido casi 3 décadas de opresión y terror.

Igualmente. Donald Trump e ICE siguen adelante con la eliminación de la protección legal temporal de los migrantes venezolanos, que quedarían en riesgo de deportación inminente.

Aunque estas iniciativas buscan estabilidad, la intervención extranjera sigue siendo vista como una interferencia por sectores del país e incluso de otros países. La legitimidad del cambio depende de procesos internos, no de decisiones externas, Venezuela necesita salir del itinerante gobiernito de Delcy y la intervención yanqui.

La transición venezolana avanza lentamente, pero bajo una supervisión estrecha de EE. UU. y con tensiones entre intereses geopolíticos, energéticos y democráticos.

Por otra parte, el presidente Donald Trump no le ha dado ningún apoyo frontal a la oposición venezolana; desde hace años, jamás ha dicho o ha expresado un apoyo ni siquiera verbal a la oposición venezolana. Ni siquiera ha dicho el nombre de María Corina Machado, lo cual es extremadamente revelador.

El proceso depende de reformas institucionales, negociaciones internas y la voluntad de Washington de permitir una elección competitiva; lo mas cerca posible, caso contrario las cosas se complicarían para todos los sectores involucrados y no cuando las condiciones estén listas, para seguir aupando a una dictadura moderna.

The News

Por Enrique López

El News de Venezuela: Periodismo independiente - afiliado a la Sociedad Interamericana de Prensa Dirigido por el Licenciado Enrique López Alfonzo: “Hacer periodismo profesional tiene consecuencias. No hacerlo tiene muchas más”.

Deja una respuesta